Aunque con frecuencia
la rueda no es la única solución, suele ser un sistema tangible para retos aparentemente
intangibles cómo la regulación del tiempo. Consideren el sol como una forma de contar el tiempo en sí misma. Su salida en al mañana y su ocultamiento en el atardecer le da al ser humano una noción de ritmo y da forma al tiempo, así que el sol era un medio para contar el tiempo a través del reloj de sol. |
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Pero los relojes de
sol no son instrumentos de precisión. Conforme el comercio y los viajes aumentaron la
necesidad de horarios precisos y confiables creció igualmente. Los primeros relojes no
tenían la precisión necesaria, lo que se necesitaba y que fue creado alrededor del siglo
XIII fue el reloj de cuerda moderno. |
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En su funcionamiento se utilizan engranajes, éstos son un conjunto de ruedas con cierto radio predeterminado. Tienen dientes para que encajen, pero son ruedas de todos modos.
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| Estos dientes
convierten las ruedas en una serie de palancas
que se extienden desde el eje. Observadores del siglo XIX llegaron a referirse a la rueda
como la palanca perpetua. Mientras se refinaba
la construcción de relojes, los engranajes
fueron utilizados para hacer manecillas para los minutos y los segundos, con lo que
aumentó enormemente la precisión de los relojes. Los engranajes fueron reducidos para
que cupieran en relojes de pulsera o agrandados para operar los relojes de los campanarios
de las iglesias. |
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